Para maximizar el impacto de una estrategia de hepatoprotección, es fundamental ampliar el enfoque más allá del paciente con el síndrome metabólico clásico. Los expertos identifican un espectro mucho más amplio de perfiles que, por sus condiciones fisiológicas, tratamientos concomitantes o exposiciones ambientales, presentan un riesgo elevado de disfunción hepática y se convierten en candidatos ideales para una intervención preventiva o terapéutica. Es crucial destacar que la necesidad de hepatoprotección en estos perfiles no depende de la presencia de transaminasas elevadas; de hecho, el objetivo es intervenir de forma protectora mucho antes de que se manifieste este nivel de daño.
Perfil metabólico y cardiovascular:
Pacientes con sobrepeso, obesidad, perímetro abdominal elevado.
Individuos con prediabetes o Diabetes Mellitus tipo 2 diagnosticada.
Pacientes con hipertensión arterial y/o dislipidemia (niveles elevados de triglicéridos o bajos de colesterol HDL).
Perfil gineco-obstétrico y hormonal:
Pacientes embarazadas con factores de riesgo como sobrepeso, preeclampsia o colestasis.
Mujeres en la perimenopausia y postmenopausia, etapas de alta vulnerabilidad metabólica.
Pacientes con síndrome de ovario poliquístico (SOP), frecuentemente asociado a resistencia a la insulina.
Pacientes en terapia hormonal, como aquellos bajo tratamiento para carcinoma de próstata.
Perfil por polimedicación y toxicidad:
Pacientes polimedicados por cualquier patología de base, ya que muchos fármacos tienen metabolismo hepático.
Pacientes bajo tratamiento con fármacos hepatotóxicos conocidos, como acetaminofén en altas dosis, metotrexato o esteroides anabólicos.
Pacientes sometidos a quimioterapia y radioterapia, que suponen una carga tóxica significativa para el hígado.
Individuos con exposición a tóxicos ambientales o laborales, como metales pesados en ciertas industrias.
Perfil por patologías crónicas y autoinmunes:
Pacientes con enfermedades autoinmunes, cuyo estado inflamatorio crónico puede afectar la función hepática.
Pacientes con dependencia de corticoides para el manejo de sus condiciones.
Otros perfiles relevantes:
Pacientes con antecedentes de hepatitis viral (incluyendo explícitamente Hepatitis A, ya que un porcentaje puede desarrollar fibrosis a largo plazo).
Pacientes con trastornos de la vesícula biliar, desde barro biliar hasta colelitiasis, que indican una disfunción del sistema hepatobiliar.
Adultos mayores, debido a la carga de senescencia celular y la probable polimedicación.
Una vez identificado el perfil del paciente candidato, es crucial definir un marco de decisión clínica estructurado para guiar el uso del tratamiento, como se detalla a continuación para el abordaje con Liveerpro.